(Continuación) Paso a detallarles los tres errores encontrados en el artículo del señor Punset, de título ‘1999-2009: mis hallazgos científicos preferidos’, y del que les hablaba en una entrada anterior.Errores que son razón y causa de mi desacuerdo, a grandes rasgos recuerden, con él.
El primero que les citaba era que Punset no parecía que supiera contar de forma correcta, al menos que yo haya constatado, hasta once. Lo he llamado ‘Contando que es gerundio’.
Contando que es gerundio
Al principio, en esa primera lectura en diagonal de su artículo, a la que soy tan aficionado, les confieso que me pasó desapercibido. Me suele ocurrir. Pero en la segunda, ésta en horizontal, algo me llamó la atención. También me suele ocurrir.Fue una cierta incongruencia entre el título del artículo, "1999-2009. Mis hallazgos científicos preferidos", y una de sus primeras líneas que dice "…los avances científicos de los últimos diez años".
No sé a ustedes, pero a un servidor no le salen las cuentas. Entre el año1999 y el 2009 no han transcurrido diez (10) años sino once (11). A ver: 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2007, 2008 y 2009.
En efecto son once (11). Un error de tipo cuantitativo y de magnitud cardinal.
Un grave error del que, la verdad, no sé qué decir. Es que se trata, nada más que de sumar.Una de las cuatro operaciones elementales de la primaria.
Yo, cómo los niños, les confieso que a veces lo hago con los dedos y, oiga, no falla. Algo primario, de acuerdo, pero seguro. Son once y no diez.
El segundo de los errores encontrado es la ignorancia del tal Punset, sobre cuándo empieza y acaba una década.
¿Cuándo empieza y acaba una década?
Aclarado el punto de cuánto dura una década, queda en el aire otra cuestión asociada también a esa duración. Les hablo del cuándo empieza y acaba una década.Les digo esto porque el ínclito Punset, y en dos ocasiones, hace referencia en su artículo a “la última década”. Un asunto que exige hacer, por meras razones de higiene mental, ciertas precisiones.
Para empezar, originariamente, una década no era más que un conjunto de diez elementos, es decir algo equivalente a una decena.
Con posterioridad, el término se ha asociado a un periodo de diez años consecutivos y que, en un principio, se pueden agrupar como a uno mejor le convenga. Es decir que se puede empezar cuando se quiera y acabar, eso sí, diez años después.
Pero si dicha década la ordenamos dentro de, por ejemplo, un siglo y nos referimos a ella como hace este señor, y además por dos veces, “la última década”, entonces la cosa cambia. Y mucho.La cuestión tiene que ver con la forma de contar el paso del tiempo. Una forma que, como la de cualquier otro intervalo, sea éste espacial o temporal, se realiza empezando con el uno. No con el cero. La cosa es bien sencilla.
Cuando nuestros hijos entran en los IES empiezan en (primero) 1º de ESO y no en (cero) 0º de ESO. Nadie al nacer empieza viviendo su año cero y hasta que no finaliza éste, no empieza a vivir su primer año. No. Es ridículo.
Desde el mismo momento del parto, estamos ya en nuestro primer año de vida. Como ocurre en el instituto, donde desde que entramos estamos en 1º de ESO.
Es decir, y volviendo al inefable Punset, la última década a la que se refiere empezó el 1 de enero de 2001 y acabará el 31 de diciembre de 2010. Es decir transcurre entre 2001 y 2010.
Bien diferente de su errónea interpretación 1999-2009. Un error, éste ordinal y cualitativo, de no menos enjundia que el cardinal y cuantitativo de no saber contar ni con los dedos. Es el segundo.
El tercero radica en la ignorancia antropológica del divulgador que no tiene ni idea sobre cuál es el homínido más antiguo del que tenemos conocimiento. Fiat lux.
Sobre el homínido más antiguo
Aunque acierta cuando dice que Ardi (Ardipithecus ramidus) -con sus 4,4 millones de años- es anterior a la famosa Lucy, una Australopithecus de tan solo 3,2 millones de años de edad, yerra al afirmar que es el fósil más antiguo conocido de la existencia de homínidos.A lo que se ve este científico ha olvidado, lo que está mal, o ignora, lo que es aún peor, la existencia de otros ancestros humanos más antiguos.
Me vienen a mano tres: el Sahelanthropus tchadensis, el Orrorin tugenensis y el Ardipithecus kadabba, todos ellos con más de 5,5 millones de años a sus espaldas. O sea que bien, Punset.
Es la guinda de tu erróneo y errático pastel divulgativo.
Como les comenté no son pocos los errores. Hasta tres. Ni los comete cualquier. Se trata, en principio, de un supuesto divulgador científico. Y, además, lo hace en un solo artículo. Qué quieren que les diga. Me preocupa el “homo sapiens sapiens Punset”.
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